Para
enero de 2005 Puerto Rico había tenido 1,330 autorizaciones (field
releases) para cultivos transgénicos experimentales en la isla, lo cual
había resultado en 3,483 experimentos transgénicos al aire libre (field
tests). De las 1,330 autorizaciones, 994 fueron para maíz, 262 para
soya, 99 para algodón, 15 para arroz, 8 para tomate, 1 para papaya y 1
para tabaco. Según la documentación, se estaban autorizando estas
siembras experimentales en Puerto Rico desde tan temprano como 1987,
casi una década antes de que las autoridades de Estados Unidos
permitieran el consumo humano de alimentos transgénicos.
En el candente debate global en torno a los organismos y alimentos
genéticamente modificados, o transgénicos, el rol poco conocido de la
isla caribeña de Puerto Rico ha pasado mayormente inadvertido y hasta
ahora ha evadido escrutinio crítico. La actividad de biotecnología
agrícola en esta colonia tropical de Estados Unidos es masiva.
"Puerto
Rico atrae compañías de biotecnología agrícola debido a su clima
tropical que permite hasta cuatro cosechas anuales y la disponibilidad
del gobierno a acelerar (fast-track) los permisos", según los
doctores Margarita Irizarry y José Rodríguez Orengo, profesores del
Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR). "Además,
la oposición a los alimentos transgénicos es casi inexistente en la
isla y ningún grupo ambientalista en particular está protestando la
presencia de (las compañías de semillas y biotecnología agrícola) Dow,
Syngenta Seeds, Pioneer HiBred, Mycogen Seeds, Rice Tech, AgReliant
Genetics, Bayer Cropscience, y Monsanto."
Desde 2004 nosotros en el Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico
hemos estado tratando de averiguar qué está ocurriendo en nuestro país
en cuanto a cultivos transgénicos. Hemos obtenido muy poca información
hasta ahora, pero lo poco que hemos podido saber es bastante
preocupante.
Cultivos experimentales
Pudimos
obtener alguna información de Biotechnology Regulatory Services (BRS),
una oficina dentro de la agencia Animal and Plant Health Inspection
Service (APHIS), que es parte del Departamento de Agricultura de EEUU
(USDA). Los datos de BRS muestran que para enero de 2005 Puerto Rico
había tenido 1,330 autorizaciones (field releases) para cultivos
transgénicos experimentales en la isla, lo cual había resultado en
3,483 experimentos transgénicos al aire libre (field tests). De las
1,330 autorizaciones, 994 fueron para maíz, 262 para soya, 99 para
algodón, 15 para arroz, 8 para tomate, 1 para papaya y 1 para tabaco.
Según la documentación, se estaban autorizando estas siembras
experimentales en Puerto Rico desde tan temprano como 1987, casi una
década antes de que las autoridades de Estados Unidos permitieran el
consumo humano de alimentos transgénicos.
¿Dónde
exactamente están estas siembras? ¿Qué rasgos están probando? No
sabemos. El USDA dice que todo eso es información confidencial de las
compañías.
Con la sola excepción de Hawai'i, ningún estado
en EEUU ha tenido tantas siembras experimentales de transgénicos por
milla cuadrada. Los únicos que han tenido más "field tests" fueron
Hawai'i (5,413), Illinois (5,092) e Iowa (4,659). Tengan en mente que
Puerto Rico tiene menos de 4 mil millas cuadradas, mientras que
Illinois e Iowa tienen cada uno sobre 50 mil millas cuadradas. Nuestra
isla rebasó ampliamente al estado de California, que tuvo 1,964 "field
tests", aunque es 40 veces mayor que Puerto Rico.
Estos
datos, desde luego, deben ser actualizados. Hemos estado caminando con
éstos bajo nuestros brazos y enseñándoselos a todo el mundo por cuatro
años ya. Pero no vemos razón para pensar que la situación ha cambiado
significativamente desde 2005.
Hay que aclarar que cuando
decimos cultivos experimentales no es que las poblaciones aledañas sean
conejillos de indias en un siniestro experimento con sujetos humanos
involuntarios con posibles aplicaciones militares, como creen algunas
personas que gustan de las teorías de conspiración. La información
disponible de BRS no da apoyo a tal conjetura. A las compañías de
biotecnología y al USDA no les importa un bledo qué pueden hacer los
transgénicos a la salud humana o al ambiente. Todo parece indicar que
esta actividad experimental es para medir rendimientos y para
asegurarse de que los rasgos transgénicos hayan sido debidamente
introducidos al cultivo.
También es importante señalar que
no toda la actividad de biotecnología agrícola en Puerto Rico es
experimental. También tenemos una producción comercial de transgénicos
de proporciones considerables, de la cual sabemos menos aún. Esta
producción se exporta a Estados Unidos- y quién sabe a dónde más- para
uso como semilla.
La realidad colonial
Colegas
extranjeros me han preguntado cuál es la postura del gobierno de Puerto
Rico sobre este asunto en los foros internacionales, como por ejemplo
la Convención de Biodiversidad de la ONU y el Protocolo de Cartagena,
acuerdo internacional que pretende regular el movimiento
transfronterizo de transgénicos. La respuesta a esa pregunta es:
ninguna. Dado que carecemos de soberanía, Puerto Rico no participa de
ningún foro internacional y no es miembro ni de la ONU, ni de la
Organización de Estados Americanos ni de ninguna otra organización
política internacional.
A nivel internacional los
puertorriqueños somos representados siempre por el gobierno de Estados
Unidos. Y dentro de ese gobierno no tenemos ninguna voz ni voto. Aunque
estamos sujetos a las leyes de EEUU, los residentes de Puerto Rico no
podemos votar en las elecciones presidenciales de ese país- a pesar de
que el presidente en Wáshington es nuestro jefe de estado de facto- ni
tampoco tenemos representación alguna en la rama legislativa de EEUU.
Por lo tanto, para atender la problemática de los transgénicos- y
cualquier otro asunto- los puertorriqueños no tenemos las opciones que
tiene a su disposición un país soberano e independiente, ni las que
tiene uno de los 50 estados de Estados Unidos. Realmente estamos en
ninguna parte.
¿Dónde están?
Casi
todos estos cultivos transgénicos- ya sean experimentales o
comerciales- son sembrados en los llanos del sur y sureste de la isla,
en una franja de terreno que se extiende desde Juana Díaz hasta
Guayama, y están especialmente concentrados entre los municipios de
Santa Isabel y Salinas, al sur del expreso 52 y al norte de la
carretera 1.
Varios testigos nos han contado que la
seguridad en estos terrenos agrícolas es extrema. Uno no puede parar el
carro al lado de uno de esos sembradíos sin que se aparezcan policías a
preguntar qué hace uno ahí- y no se permite tomar fotos ni filmar.
Dicen que es para combatir el hurto. Es cierto que el robo- de cosechas
y hasta de maquinaria- es uno de los problemas más serios de la
agricultura puertorriqueña, pero también notamos que las fincas que no
siembran transgénicos no gozan de una protección policial tan
diligente.
También uno puede encontrar cultivos
transgénicos en el pueblo de Isabela, en el noroeste de la isla, donde
Monsanto Caribe tiene una estación experimental en el lado sur de la
carretera 2. Y no nos sorprendería encontrar transgénicos también en el
fértil valle de Lajas, en el suroeste, seguramente el mejor terruño
agrícola de todo Puerto Rico.
Paraíso tropical de los transgénicos
Sucesivos
gobiernos de los mayores partidos políticos del país, el Partido
Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP) han
puesto la biotecnología en el centro de sus estrategias para atraer
inversión. De la manufactura, con su consigna "Manos a la Obra", nos
hemos movido a la biotecnología- farmacéutica y agrícola- con consignas
publicitarias rimbombantes como "Mentes a la Obra" y "La Economía del
Conocimiento". La Compañía de Fomento Industrial (PRIDCO) anuncia a
Puerto Rico como la "Bio-Isla" y publicita agresivamente a
inversionistas extranjeros las ventajas y deseabilidad de establecer
operaciones de biotecnología en el país.
No sorprende que
la UPR lleve la batuta en la promoción de la biotecnología en el país.
Sus recintos de Mayagüez (RUM), Ciencias Médicas, Humacao, Río Piedras
y Bayamón todos tienen programas de biotecnología. El RUM tiene un
Centro de Aprendizaje de Biotecnología Industrial y el recinto
riopedrense está desarrollando un bachillerato en esta especialidad.
Las
universidades privadas también buscan pescar en río revuelto. La
Interamericana ofrece currículos en biotecnología en sus recintos de
Bayamón y Barranquitas, la Pontificia de Ponce acaba de anunciar que
ofrece una maestría en biotecnología con énfasis en aplicaciones
agrícolas, y la Universidad Metropolitana tiene un bachillerato en
biología con énfasis en biología molecular, disciplina en la que se
basa la ingeniería genética.
La industria está muy
agradecida y aprecia mucho el buen ambiente que Puerto Rico le ofrece.
En 2006 el entonces gobernador Aníbal Acevedo Vilá (del PPD) fue
galardonado con el título de "gobernador del año" por la Biotechnology
Industry Organization, agrupación que representa sobre mil compañías,
instituciones académicas y centros de investigación en Estados Unidos y
31 otros países.
En enero de 2009 el senador Berdiel Rivera
(del PNP) radicó el proyecto de ley 202, que promueve la biotecnología
agrícola en la isla. ¡Como si las corporaciones de biotecnología
necesitaran más apoyo del que ya han recibido del gobierno de Puerto
Rico en las últimas dos décadas!
Crecen las dudas sobre los transgénicos
El
senador Rivera y esos jóvenes universitarios que están siendo
indoctrinados por currículos de biotecnología deberían enterarse de lo
que ocurre en el resto del mundo con respecto a los transgénicos. El
pasado mes de mayo la Academia Americana de Medicina Ambiental (AAEM)
declaró que los alimentos transgénicos presentan un serio riesgo a la
salud y pidió una moratoria a estos alimentos. Citando los resultados
de varios estudios hechos con animales de laboratorio, la AAEM concluye
que "hay una asociación más que casual entre los alimentos transgénicos
y efectos adversos a la salud" y que "los alimentos transgénicos
presentan serio riesgo a la salud en las áreas de toxicología, alergia,
función inmunológica, salud reproductiva, y salud metabólica,
fisiológica y genética."
Y en 2008 se publicó un documento
importantísimo: la Evaluación Internacional del Conocimiento, Ciencia y
Tecnología Agrícolas para el Desarrollo (IAASTD en inglés), producto
del estudio más minucioso, autoritativo, extenso y detallado jamás
hecho sobre el estado de la agricultura mundial. Fue redactado por
sobre 400 expertos internacionales, sometido a dos revisiones
independientes por los pares, y fue producto de un proceso inclusivo y
participativo en el que la industria, gobiernos y sociedad civil
participaron como socios en condición de igualdad, con el apoyo de
agencias de la ONU y el Banco Mundial.
En resumidas
cuentas, el informe concluye que el modelo de agricultura industrial,
corporativa y globalizada no puede continuar, dado que es insustentable
y está literalmente devorando el patrimonio del planeta. Favorece como
alternativa la producción agroecológica en pequeña escala, precisamente
lo que ambientalistas y agricultores orgánicos han estado proponiendo
por décadas.
Con respecto a la biotecnología y los cultivos
transgénicos, el informe IAASTD es cauteloso y falto de entusiasmo. En
lugar del discurso propagandístico y de mercadeo disfrazado de ciencia
y educación que oímos de gobiernos, universidades y medios noticiosos
aparentemente incapaces de hacer cuestionamientos críticos, el informe
aconsejó precaución y pidió que se realicen más estudios en cuanto a la
inocuidad de los transgénicos.
Despierta boricua
Y
mientras que alrededor de todo el mundo la seguridad y necesidad de los
transgénicos está siendo cuestionada con creciente insistencia, aquí en
Puerto Rico nuestro gobierno nos está vendiendo la biotecnología
agrícola como si fuera lo último en la avenida.
Algunas
personas nos han argumentado con buena intención que el proyecto de ley
202 regulará la actividad de cultivos transgénicos en Puerto Rico, y
que esto es preferible a tenerlos por la libre sin ningún control o
reglamento. Pero esta tecnología no puede ser controlada. Una vez
sembrados al aire libre, los transgénicos no pueden ser controlados o
retirados. Se proliferan y multiplican, como hace todo ser vivo. Ningún
país que ha permitido la entrada de cultivos transgénicos ha podido
controlarlos. Por lo tanto, el proyecto de ley 202 sólo dará
legitimidad adicional a una tecnología peligrosa e innecesaria.
Carmelo Ruiz Marrero es periodista y educador ambiental, dirige el Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico (http://bioseguridad.blogspot.com/). Es también el creador del blog bilingüe Haciendo Punto en otro Blog (http://carmeloruiz.blogspot.com/).
Sus artículos han sido publicados por Interpress Service, CIP Americas
Policy Program, Counterpunch, La Jornada, Ecoportal, Rebelión,
Alternet, Corporate Watch y The Ecologist.
Otros artículos de Carmelo Ruiz Marrero sobre transgénicos:
"¿Son seguros los transgénicos?" 9 de septiembre 2008
http://alainet.org/active/26178?=es
"Biotecnología y Bioseguridad" Periódico Claridad. 5 de noviembre 2008.
http://claridadpuertorico.com/content/view/402903/32/
Fuentes:
Academia Americana de Medicina Ambiental."Position paper on genetically modified foods", Mayo 2009.
http://www.aaemonline.org/gmopost.html
Biotechnology Industry Organization. "BIO names Puerto Rico governor 'Governor of the Year'", 10 de abril 2006.
Informe IAASTD, 2008. http://www.agassessment.org/
M. Irizarry y J. Rodríguez-Orengo. "Biotechnology in Puerto Rico: Educational and Ethical Implications", 2009.
TexPIRG Education Fund. "Raising Risk: Field Testing of Genetically Engineered Crops in the United States", 2005.